“Ya se que no debería molestarme pero es que… ¡no lo puedo evitar!” Cuántas veces hemos dicho frases parecidas a lo largo de nuestra vida… puede que demasiadas.
No podemos negar que en la vida cotidiana, en mayor o menor medida, tenemos que lidiar con situaciones desagradables. Otras veces damos con personas que no actúan como esperamos o desearíamos… Es indudable que no está bajo nuestro control que los días de lluvia no haya atasco, que no nos devuelvan un libro cuando lo prestamos o que nos quedemos sin cobertura cuando más lo necesitamos. Aunque a primera vista podamos pensar que situaciones así, son motivo de cólera o enfado con causa justificada, nos equivocamos. Es cierto que no está en nuestra mano que situaciones desagradables puedan ocurrirnos. Lo que sí depende completamente de nosotros es cómo reaccionamos ante tal situación o conflicto.
Aunque a algunas personas esto pueda parecerles algo obvio, habrá otras que se reconozcan en la idea de que no hay otra manera de reaccionar ante un contratiempo indeseado que enfadándose. Una situación por sí sola no tiene la capacidad de producir ninguna emoción, ya sea alegría, tristeza o ira. Son los pensamientos que nosotros producimos en esa situación lo que provoca que nos sintamos alegres, tristes o enfadados. De ahí la variabilidad entre las personas de reaccionar de formas diferentes ante una misma situación.
Como ejemplo, dos mujeres se enfrentan a la viudedad con 53 años después de un único matrimonio.
Una puede reaccionar ante la terrible noticia pensando que ya se quedará toda su vida sola y es horroroso vivir así. Cree que a su edad no es posible encontrar pareja ya que tiene una edad…
La otra mujer piensa que es triste haber perdido a su marido, pero sabe que la vida continua y puede seguir disfrutando de muchas otras cosas. No se resigna a pasar sola el resto de su vida, pero si finalmente eso no ocurriese no sería horroroso, pues puede seguir haciendo lo que desee, desde clases de gimnasia, costura, aprender cosas nuevas, hacer amigas, ir al cine, al teatro… la viudedad es sólo una circunstancia muy específica. Afortunadamente el ser humano tiene la capacidad de vivir y disfrutar plenamente de muchas formas. Sólo hay que saber cómo.
Además del malestar que provocan unos pensamientos negativos, está comprobada la relación entre un carácter más hostil con el desarrollo de enfermedades cómo el cáncer o el debilitamiento del sistema inmunológico. Las diferentes formas de enfrentarse a una misma situación, comentadas anteriormente, pueden además provocar que suceda lo que más tememos. En el caso de la viuda de 53 pesimista, el pensar de esa manera hará que realmente se quede sola. Al creer que no va a encontrar a nadie a su edad hará que ésta no busque las opciones que la llevarían a tal resultado. Ella misma hará que este mal presagio se cumpla. En psicología esto se conoce como profecia autocumplida.
Tenemos este extraordinario poder del pensamiento y el razonamiento. Es lo único que nos diferencia de los animales, y es triste como muchas veces en lugar de utilizarlo a nuestro favor lo dirigimos en contra. Los pensamientos, actitudes y creencias representan el filtro o las gafas a través del cual vemos todo nuestro mundo, por eso tienen tanto impacto en nuestra vida.
Y a ti, ¿qué malas pasadas te ha jugado tu pensamiento?
