El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) se caracteriza por una ansiedad persistente, generalizada y difícil de controlar, acompañada de preocupación excesiva y síntomas físicos como tensión, fatiga, temblores o alteraciones del sueño. También puede afectar la concentración, generar irritabilidad e inquietud constante.
Las preocupaciones suelen girar en torno a temas cotidianos como la salud, el trabajo, la economía o pequeños contratiempos. Estas preocupaciones provocan un estado constante de tensión y alerta, anticipando siempre posibles eventos negativos.
El TAG es más frecuente en mujeres y, en el 80% de los casos, aparece junto a otros trastornos como la depresión, fobias o consumo de sustancias.
El tratamiento combina componentes cognitivos y conductuales. A través de la terapia cognitiva se trabaja la reestructuración de pensamientos para reducir la ansiedad. En la parte conductual, se expone al paciente a situaciones evitadas, enseñándole formas más adaptativas de enfrentarlas. También se utilizan técnicas de relajación y atención plena como el Mindfulness.
